Saladas con horno Salados

Lasaña baja en grasa, fácil de hacer

Bueno… ya hemos dicho que no íbamos a ponernos a dieta estricta, sino que vamos a aprender a comer… y aprender a comer requiere que aprendamos a hacer recetas de toda la vida, pero sin tantas calorías, grasas, y metiendo más proteína.

Porque si viviéramos toda la vida a dieta, imaginad que no se te puede antojar una lasaña, una pizza, un bizcocho, etc., ¡¡¡qué tristeza de vida!!! 😭. Pues hoy a mi se me ha antojado lasaña… y aunque no sea la comida más dietética del universo (nadie lo está comparando a una ensalada), es mucho mejor que comerte una precocinada.
Así que como es domingo… manos a la obra!!!

Primero y ante todo decir que hay un tipo de lasaña por madre del mundo, y como la de la madre ninguna. Pero… podemos intentar que nos salga algo rico. Yo voy a hacer la de mi señora madre pero tuneada al estilo sin grasa.
Por supuesto, cada uno puede añadir verduras o lo que sea a lo que esté acostumbrado, yo os doy mi idea fácil y baja en grasa.

Necesitamos:

Las cantidades son para 3 comidas de 2 personas, vaya que nadie se queje si tiene lasaña 3 días, que yo he avisado 😂 (por cierto, siempre lo podéis meter en tupper y congelarlo para tener cuando os apetezca 😋).

– 1 kg de carne picada sin grasa (podéis ir a la carnicería pedir que os quiten la grasa y que os piquen una pieza) o 3 hamburguesas fit y las hacéis cachitos. La carne picada de bandeja no es recomendable a no ser que sea de una tienda especializada en deportistas o baja en grasa. Normalmente pican piezas enteras con toda su grasa (de ahí que podéis ver las cosas blanquitas que hay), y por eso es más jugosa.
– Láminas de lasaña. Podéis encontrar de muchos tipos saludables, yo uso estos dos: dietética sin lactosa y sin huevo o dietética bio y sin gluten
– 3 huevos cocidos y 3 claras de huevo (unos 90 gramos).
– Pimientos, cebolla, y demás verduras que queráis ponerle.
– 1 litro de leche desnatada sin lactosa o bebida vegetal de vuestra preferencia.
– 80 gr de harina integral de avena (en su defecto puede ser harina de avena, harina de trigo integral, harina integral de espelta).
– 80 gr de aceite de oliva virgen extra.
– 1 brick de tomate frito sin azúcares, bio o de aceite de oliva virgen extra.
– Especias varias: sal rosa, pimienta negra, pimienta blanca, barbacoa y nuez moscada.
– Paté sin grasa o light.
– Si queréis usar queso para gratinar.

Procedimiento de elaboración:

A los que no se os dé bien la cocina podéis animaros, porque la hago estilo sencillo y simple, que ningún cocinero se eche las manos a la cabeza (¿lo lees, mami? 😝). Empecemos:

Al mismo tiempo pongo en el fuego 3 cosas:

– Sartén grande: con la carne que hayáis usado, las verduras, y le echo un chorritito de aceite de oliva virgen extra, sal, especia de barbacoa, pimienta negra y ajo en polvo. Para que os hagáis a la idea en la inducción a 7.5 de 9 para que se vaya haciendo a su ritmo, con alegría pero sin pegarse. (No se sofríen las verduras antes, si queréis adelgazar el sofrito es muerte, y no me sirven excusas, que las verduras van a pasar por sartén y horno, van a estar bien hechas y la carne va a coger el sabor).

– Cazuela: con 1 litro de leche, sal y pimienta blanca. A ésta la pongo a 7.5 también, pero hay que remover constantemente porque la leche tiende a pegarse abajo, y además cuando empiece a hervir sube y se sale.
– Cazuela grandecilla: 80 gr. de harina (podéis tamizarla si os hace ilusión, yo soy del género vago y no lo hago) y 80 gr de aceite de oliva virgen extra. Ésta máximo a 6 porque se puede quemar.

Las cazuelas hay que vigilarlas mucho, y darle vueltas todo el rato. Es un rollo, lo sé.
De vez en cuando también darle vueltas a la carne, que no se os quede hecha solo de un lado, y que parezca una hamburguesa gigante.

La cazuela de la harina tiene que oler bien, a harina cocinada, si lo dejáis poco tiempo sabrá a harina cruda (hasta que la leche casi llegue a hervir, da tiempo, tranquilos).

Cuando la carne esté un poco hecha, vete a la sartén y en un segundito echa las 3 claras de huevo y el paté light (si le vas a echar); y muévelo para que quede integrado con la carne.

Vuelve a las cazuelas que es lo importante. Cuando la leche empiece a hervir (y antes de que se salga), retirar del fuego. Y retirar también la del aceite y harina.

Aquí hay muchas formas de hacer la bechamel, yo opto por la forma vaga y rápida. Vuelco la leche del tirón en la cazuela del aceite y la harina. Si, así se quedan grumos, lo sé, esperar un poco que todo se soluciona. Mover hasta que la leche adquiera ese tono marroncito. Lo dejáis ahí a un ladito.

Vamos a la carne, a estas alturas ya estará hecha, así que añadimos los 3 huevos cocidos y el tomate, y lo movemos todo bien para que quede integrado. Seguirlo manteniendo al fuego, pero bajarlo un poquito, al 6.5 (sobre 9, calculad en vuestra cocina).

Volvamos a la bechamel. Enchufamos batidora de mano, y a batir hasta que no haya grumos (que nadie se escandalice, en la mayoría de los sitios optan por esta solución, así queda cremosa y te aseguras de que no hay grumos). Y aquí llega mi parte favorita: PROBARLO. Tengo que decir que adoro la bechamel y me he pasado rebañando cazuelas y cucharas desde que era niña.
Probablemente si habéis usado harina de avena, o espelta, como tienen un sabor fuerte, estará muy sosa. Echad sal, un poco de pimienta blanca, y nuez moscada en polvo como si fuese gratis. Que hay que darle alegría y las especias son muy saludables.
Volver a batir. Probad 😋😋.
¿Un poquito más de nuez moscada? ¿un poquito de sal?? esto es al gusto, así que vosotros sabréis cuando os sabe bien y no está soso.
Batid, probad 😋😋 y echad lo que necesite. Repetid hasta que quede rico (si ya está bien ¡¡¡¡dejar de probar!!!!).
¡Perfecto! 

Y ahora llega la parte fácil y creativa. Quitáis la carne del fuego, preparáis la fuente y las cosas. Y a montar la lasaña.

Personalmente siempre hago este orden:
– Bechamel al fondo.
– Láminas de lasaña.
– Carne capa ancha.
– Un poco de bechamel para suavizar la carne.
– Láminas de lasaña.
– Bechamel.
– Carne que quede.
– Láminas de lasaña.
– Toda la bechamel que quede (excepto la que queráis rebañar después 😜).
– Si le vais a echar queso, ahora es el momento (rallado).

Y ¡al horno! Yo lo pongo fuego arriba y abajo, 180 ºC, durante 20 minutos (una vez esté el horno en temperatura).
Ahí observar si está doradita la capa de arriba.

Si aún no está muy dorada, podéis poner el grill (como el de las pizzas, normalmente es el simbolito de media luna arriba con rayitas discontinuas o el que solo tiene arriba una raya) como 5 minutos. ¡¡Que no se os queme!!

¡¡¡Y bon appetit!!!

Por cierto, no hagáis caso a las marcas de agua de las fotos de arriba que tienen la dirección de mi blog antiguo.

¡¡¡Besotes!!!

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